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"Los temas de sustentabilidad serán cada vez más un riesgo político para las empresas"

 


 

Periodista: ¿Por qué dice que vivimos una crisis de sustentabilidad en el mundo?

Alejandro Litovsky: Hay una crisis de sustentabilidad donde las presiones son cada vez más evidentes. El mundo y los países en desarrollo en especial están planteando mucho crecimiento económico pero hay presiones demográficas cada vez más grandes: hay pobreza, inseguridad alimenticia, falta de derechos de la tierra, al mismo tiempo el cambio climático que se está acelerando y todo eso en un contexto de gobernabilidad cada vez más frágil, en donde muchos gobiernos de países en desarrollo no tienen la capacidad de gestionar la sustentabilidad.

P.: ¿Y esa responsabilidad debe caer en las empresas?

A.L.: 
No sólo en las empresas, te diría más pragmáticamente: se crean contextos de riesgos en las empresas, en donde ellas no pueden cargarse al hombro problemas de gobernabilidad pública, pero sí se ve una demanda social hacia las empresas a que tomen un rol activo.

P.: ¿Entonces?

A.L.: 
Yo creo que esto genera un dilema para las empresas. Los problemas son mucho más complejos de lo que una compañía individual puede hacer. Hay empresas operando en países de contextos complejos relacionadas con sustentabilidad, entonces lo que tienen que hacer es pensar no sólo en acciones aisladas sino en una dirección mucho más estratégica. Identificar los problemas que tienen que empezar a resolver para garantizar sus propia sustentabilidad como negocio.

P.: ¿Y cómo ayuda a que eso suceda?

A.L.: 
Nuestro trabajo es específico respecto de contextos políticos y modelos industriales. Tratamos de entender cómo elegimos prioridades, en dónde nos enfocamos, mostrando a las compañías que ya tienen planes de sustentabilidad dónde están los gaps y las oportunidades de mejora.

P.: ¿Los cambios que proponen implican algún tipo de refundación de la empresa?

A.L.: 
La realidad es menos dramática y no es tan radical, la cuestión es más en la práctica. Las movidas estratégicas que una marca tiene que hacer para mejorar su posicionamiento no necesariamente tienen que ver con un cambio radical, sino con incorporar atributos sobre temas puntuales. Por ejemplo, una compañía que opera en un país donde hay mucha exclusión social y está expuesta a la inseguridad donde además hay contaminación de ríos, y el aire, ahí vemos que tiene un contexto volátil.

P.: Un combo algo explosivo...

A.L.: 
Claro, por eso es clave que las marcas y compañías que están operando en un contexto como éste, piensen cuáles son las prioridades que deben tener en cuenta respecto de lo que intentan solucionar. No es algo radical sino una mirada estratégica sobre prioridades y oportunidades.

P.: ¿Tiene clientes en Argentina?

A.L.: 
Hoy estamos trabajando menos con Argentina. Estoy en Londres, trabajamos a nivel global para el sudeste asiático, para África y Latinoamérica. El mercado de Argentina es muy interesante porque las empresas están muy expuestas a una complejidad, a una convergencia de cuestiones sociales, ambientales y de gobernabilidad.

P.: ¿En qué sentido?

A.L: 
Hay empresas internacionales que me consultaron sobre Argentina en función del riesgo de inversión extranjera o de dependencia de commodities que tiene que ver con la falta de previsibilidad con respecto a las políticas de exportación por ejemplo. Son cuestiones que afectan los negocios en Argentina que como efecto dominó afecta la seguridad de proveer cereales desde este país para procesos de producción que están en otras partes del mundo. Hay preocupación por la Argentina pero al mismo tiempo hay tantos recursos que es un país de oportunidad. La cuestión es cómo las empresas en rubros concretos se relacionan con Argentina y alinean sus programas de estrategias.

P.: En un momento de cambio de Gobierno las empresas están expectantes...

A.L.: 
Sin dudas, pero como siempre, necesitamos hacernos preguntas concretas: para ciertos sectores que son claves para el país como la energía, infraestructura, agronegocios, transporte, cuáles son las oportunidades concretas de negocios. No sólo las multinacionales, sino también empresas argentinas que es hora que empiecen a involucrarse más en una visión transformadora de sus propios negocios para que sea más inclusivo y sustentable.

P.: Pero hay inversiones de este tipo y propuestas alternativas...

A.L.: 
En Argentina hay mucha innovación social, muchos emprendedores, empresas sociales, hay una ebullición muy interesante del tema innovación, pero todavía eso no está en la agenda de los grandes grupos industriales de Argentina. Me interesa ver qué es lo que va a pasar con los más importantes grupos industriales del país.

P.: ¿Cómo cree que actúan los departamentos de RSE y Sustentabilidad en este proceso?

A.L.: 
Sin dudas hay una oportunidad y en muchos casos porque hay presupuestos de empresas para invertir en comunidades, en innovaciones, el problema es cómo invertimos ese dinero estratégicamente y creo que ahí es donde se falla, no sólo en Argentina sino también en el mundo. En general, veo cada vez más que los temas de sustentabilidad serán riesgos políticos para las empresas.

P.: ¿Cómo sería eso?

A.L.: 
Si hay un impacto sobre una comunidad y esa comunidad es pobre, no tiene para comer y hay inflación, la posibilidad de que esa comunidad se movilice contra tu empresa es muy alta y eso es un riesgo político. Porque el espacio político debe responder y puede haber incertidumbre. Entonces es clave que las compañías sepan cómo construir relaciones más solidas y de más largo plazo con el mundo que las rodea.

P.: ¿Y esas relaciones aseguran el retorno económico?

A.L.: 
Estamos en un momento de transición. En Argentina venimos de 15 años de una agenda de RSE más enfocada en poner curitas o acciones de imagen, Incluso hay compañías con mucho compromiso social, pero tienden a ser mucho más asistencialistas. Hoy hay una transición que está en juego, que se está viendo en todo el mundo, donde esa agenda de responsabilidad está virando hacia una de producción responsable, a una agenda de negocios, de inversión, no a una social o de caridad. Es productiva de modelos de retorno donde las empresas deben animarse a experimentar.

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